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Una larga ausencia

diciembre 25, 2014 Deja un comentario

¡Hola de nuevo a todos!

Hace mucho, mucho tiempo (y casi parece que en una galaxia muy lejana), desde la última vez que escribí algo en este blog.

Muchas cosas han cambiado desde entonces, tanto en lo personal como en el mundo del póker.  Pero aquí estoy, de vuelta y para quedarme hasta que se me gasten las teclas o los artículos que escribo sean suficiente mérito como para que me contraten en una farmacéutica -departamento de somníferos-.

Sobre lo que ha evolucionado el juego y el análisis de situaciones en las mesas son temas  de los que me ocuparé de nuevo periódicamente de ahora en adelante. En cuanto al tema personal, algo tengo que contar para justificar dos años de ausencia:

Cuando me mudé a Malta, hace casi cuatro años, mi situación personal cambió por completo. Un país nuevo donde no conocía a nadie, lejos de familia y amigos y, sobre todo, una separación bastante traumática que hasta hace bien poco no supe gestionar emocionalmente. En el aspecto profesional, de hecho, no pude seguir un peor curso de acción. Dejé de estudiar, de jugar un mínimo decente de manos, de enfocar el póker con una aproximación mental adecuada…dejé de ser un profesional, en resumen, para vivir de las rentas que había acumulado anteriormente. Sobre la travesía por el desierto que ha supuesto todo este tiempo no hablaré mucho (salvo que algún día me dé por publicar alguna entrada Salsa Rosa style). Prefiero centrarme en su final y el comienzo de una nueva etapa.

Durante los primeros meses de este año estaba todavía instalado en mi torre de márfil. Ganaba decentemente entre NL400 y NL1000 y pasaba por una buena racha -y subrayo la palabra racha– en lo personal. Pensaba que había dejado atrás mis problemas y que sólo necesitaba ponerme las pilas en el póker para jugar más manos. Y en ese momento preciso, dejé de ganar. De la noche a la mañana, durante las siguientes 150k manos pasé a ser un jugador even.

Lo curioso de esta etapa es que no me planteé si estaba jugando bien o mal en ningún momento. Estaba absolutamente convencido de que atravesaba una mala racha ya que me consideraba demasiado bueno como para no ganar en las mesas. Si estaba en lo cierto o en realidad había estado viviendo sobre varianza positiva durante meses es algo que no pasó por mi cabeza. Me había convertido, poco a poco y sin darme cuenta, en Phil Hellmuth.

El aspecto más destacable de esta etapa no es si estaba de mala racha, o si de verdad era ganador en las mesas. Durante todo el tiempo la parte más negativa fue, sin duda, mi actitud. Hacia el final de octubre estaba verdaderamente desesperado. Sumado al fin de la racha en lo personal de la que hablaba, sentía que tenía tantos problemas que no podía empezar a solucionar ninguno. Imagino que escucharme hablar por aquel entonces debía dar dolor de cabeza, pues lo único que hacía era quejarme de mi situación.

Afortunadamente, una de las personas que me escucharon fue Deilor quien, fiel a su tradición, no dudó ni un segundo en decirme lo que tenía que decirme en lugar de lo que yo quería oír. Y es que, pasado el tiempo y visto en perspectiva, el diagnóstico es muy sencillo. Ser capaz de detectarlo en el momento o decirle a un amigo que todos sus problemas son su culpa y de nadie más, no tanto.

Como probablemente os resulte obvio leyendo estas líneas y Luis no tardó en señalar, había muchos aspectos en los que había dejado de hacer las cosas bien. Más allá de aumentar mi rango de 3b o cualquier otro detalle técnico, mi mayor leak era mental. No sólo la forma en que enfocaba el póker, sino mi vida en general. Estaba preocupado constantemente por arreglar los cuadros torcidos de la pared cuando los cimientos de la casa no eran sólidos y se podían derrumbar en cualquier instante.

Fue una charla bastante reveladora, en la que me di cuenta de que el único camino a seguir era dejar de buscar los culpables de mi situación, empezar a responsabilizarme de lo que me pasaba y solucionar los problemas uno a uno, empezando por los cimientos.
La verdad es que desde el instante en que terminamos la conversación me sentí mucho mejor. Me di cuenta de que sólo había una cosa que debía cambiar para poder arreglar el resto, pero sin la cual cualquier esfuerzo estaría destinado a fracasar: mi actitud. Pasar de pesimista pasivo a optimista activo. Es posible que ésto os suene a que intento venderos la moto, pero todo cambió a partir de ahí.

Empecé a plantearme las preguntas adecuadas y a buscar una respuesta que fuera satisfactoria para mí, tanto para mi vida personal como profesional: quería seguir jugando a póker. Quería salir del estancamiento en el que me encontraba desde hacía mucho tiempo. Quería volver a sentir que no había encontrado todavía mis límites como jugador y la emoción de superar barreras que antes consideraba infranqueables. Y sobre todo, quería encontrar esa sensación que sólo puedes conseguir cuando sabes que estás haciendo todo lo que está en tu mano, y que eres el artífice de tu propia vida (y paro aquí que ya me he puesto demasiado trascendental).

En definitiva, volví a leer los dos Mental Game of Poker y hacerlos mi biblia particular. Establecí un horario en el que tuviera tiempo para mi familia, amigos y trabajo. Bajé a NL200 para corregir todos mis leaks y empezar desde la base otra vez. Volví a subir y comentar manos en varios foros y dedicar muchas horas al estudio. Comencé a preocuparme por jugar concentrado, sin distracciones ni piloto automático. Y muchas, muchísimas cosas más.

Y debo decir que los efectos fueron visibles desde el primer instante. No sólo en los resultados, que al fin y al cabo son irrelevantes y siempre sujetos a varianza, sino sobre todo en los aspectos más difíciles de cuantificar. ¡Me sentía feliz de nuevo, estando en la misma situación que el día anterior!

Por supuesto, no es sencillo cambiar de la noche a la mañana. Requiere esfuerzo y una atención máxima para detectar los momentos en los que vuelvo a caer en los viejos vicios. Tampoco es automático (no por ser optimista vas a foldear menos al 3b), pero todo es mucho más fácil así.

Y aquí estoy, comenzando desde cero aunque con buenas perspectivas de cara al futuro. Espero que me acompañéis por el camino para ver hasta dónde podemos llegar y que cualquier cosa que aquí publique os pueda resultar de alguna utilidad. En unos días empezaré a subir artículos sobre póker de nuevo, así que cualquier sugerencia será bien recibida.

Sin más, pasad una Feliz Navidad y ¡un saludo hasta la próxima!

 

 

Categorías:Reflexiones