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Sobre objetivos y otras hierbas, posdata

enero 19, 2015 3 comentarios

La verdad es que no he acabado demasiado satisfecho con la entrada anterior. Creo que me he dejado demasiados puntos en el tintero. Así que he aprovechado algunos de los descartes que hice para intentar explicar mejor la forma en que el objetivo a largo plazo me ayuda a desarrollar un plan de trabajo.

El mayor problema con el que me encuentro es que hay tantas ramificaciones en cada paso que acaba siendo un tanto complicado mantenerme centrado para explicar lo que pretendo decir de forma breve y concisa. Sin embargo, como ha suscitado algo de interés, voy a desarrollar mi plan de trabajo específico describiendo con más detalle algunos de los factores que considero más importantes. Así, si no os interesa demasiado podéis saltaros el resto de la entrada tranquilamente 🙂

Para intentar explicarme lo mejor posible, lo he dividido en pasos por el orden que considero adecuado. Es decir, las metas a largo plazo determinando los objetivos inmediatos e intermedios, y no al revés:

Establecer el objetivo a largo plazo: lo ideal es que sea realista y establecerlo dentro de un marco de tiempo controlable. Dos años es probablemente demasiado tiempo, ya que hay demasiadas variables externas que nos pueden obligar a cambiar de plan a mitad de camino. En mi caso, mi propósito es estar en condiciones de jugar NL1000 en un año. Si lo consigo, estableceré una nueva meta y vuelta a empezar 🙂

¿Qué es necesario para lograr nuestro objetivo? Bien, esto es más sencillo. Se trata de detallar las cualidades o requisitos que nos hacen falta para poder afirmar que hemos cumplido con nuestro plan. Por ejemplo, bankroll y conocimientos teóricos que nos permitan jugar un determinado nivel. El primero es un dato objetivo, el segundo sólo podemos aproximarlo, por ejemplo siendo ganadores a 4bb/100 o más en el nivel anterior durante unas 100 a 200.000 manos.

Traducir los requisitos necesarios a números y tiempo para conseguirlos: Alcanzar 10.000bb de NL1000 (el bankroll mínimo para jugar el nivel). Ajustando la estimación, deberíamos ganar más en los meses finales y menos en los iniciales, tanto por la calidad de nuestro juego como por los niveles que estaríamos jugando. Es importante que seamos sinceros al detallar los pasos que esperamos dar. Si me propusiera llegar a NL1000 ganando a 8bb en NL400 jugando 80.000 manos al mes tardaría 4 meses en llegar a mi objetivo, pero me resulta evidente que no voy a conseguir ni el winrate ni la cantidad de manos. Siendo más realista, me he marcado 60.000 manos al mes a 5bb/100 en NL200 durante 6 meses y 4bb/100 en NL400 durante los 6 siguientes.

Desarrollar un horario de trabajo que nos facilite la consecución del plan: Para jugar 60.000 manos al mes debería jugar unas 15.000 manos por semana, de modo que si me tomo dos días de descanso, tengo que jugar 3.000 manos al día. Para ser más exactos, unas 4.000 los fines de semana y 2.500 el resto de días, por las mesas disponibles. Según la cantidad de mesas que podamos jugar, el tiempo que nos llevará jugar este número de manos puede variar. Para mi son 9 horas=4.000 manos y 5 horas=2.500 manos, aproximadamente. De modo que establezco un horario diario donde las horas de trabajo estén bien repartidas, con espacio entre sesiones e intentando no sobrecargar ningún día más de la cuenta. Como consejo, aunque esto es una opinión personal, no jugaría y estudiaría en el mismo día. Las dos actividades son bastante agotadoras y rendiremos bastante menos en la que hagamos en segundo lugar. ¿Recordáis los dos días libres de los que hablaba? Son los que dedico el tiempo a hacer coachings, aprender sobre el mindgame, estudiar mi juego, detectar leaks, revisar regulares, leer artículos, etc. Durante los días en los que juego, me limito a revisar foros para subir y comentar manos y a hacer un repaso de las manos jugadas desde el día anterior. De esta forma consigo estar más concentrado en ambos casos.

ejemplo horar

Finalmente hemos desarrollado un plan de trabajo que nos permita alcanzar nuestro objetivo. ¿Esto es todo? Desde el punto de vista cuantitativo, sí. Si somos capaces de mantenernos firmes y cumplir las rutinas que nos hemos marcado conseguiremos completar un año con el número de manos propuestas y muchas horas de estudio a nuestras espaldas.

Ahora bien, hay varios aspectos que son extremadamente importantes y debemos tener siempre en cuenta:

–  ¡No podemos controlar directamente nuestro winrate a corto plazo! Da igual cómo te llames o cuál sea tu nivel de juego. Obsesionarnos con los resultados de una semana o un mes puede ser muy perjudicial. Tengamos claro que el winrate no es un objetivo, sino que será una consecuencia natural de nuestro trabajo, pero a largo plazo. ¡No puedo resaltar lo suficiente la importancia de este concepto! Si consideramos que estamos pasando por una mala racha, no es un problema alargar el plan durante 100.000 manos. Si esperábamos ganar a 5bb/100 y estamos muy por debajo, rehagamos el plan siendo más realistas y valorando las horas de estudio por encima del número de manos. Pero de nuevo, ¡¡el winrate no es el objetivo!! 

Seamos realistas con nuestra meta, lo que necesitamos para conseguirla y el camino para llegar hasta ella: no nos propongamos lo imposible, ni nos engañemos a nosotros mismos pensando que necesitamos menos de lo que en realidad nos hace falta. Y evitemos marcarnos una rutina que no vamos a ser capaces de seguir o vaya a acabar cansándonos a mitad de camino.

El objetivo es una herramienta, no una finalidad: el principal motivo de marcarnos un propósito es ayudarnos a mejorar y tener una buena ética de trabajo. En ningún caso sirve para determinar nuestro éxito o fracaso como jugadores. ¡Si no lo cumplimos pero hemos mejorado sustancialmente durante este período, deberíamos estar muy satisfechos!

Y bueno, ahora sí, creo que después de varios intentos he conseguido decir todo lo que quería sobre este tema 🙂

¡Suerte en las mesas y hasta la próxima! ¡Ah, y leed los dos Mental Game of Poker! 😀

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Sobre objetivos y otras hierbas

Hola a todos!

Me he dado cuenta de que para escribir sobre teoría o estrategia necesito bastante tiempo. Entre desarrollar todos los conceptos necesarios en el artículo y dejarlo más o menos legible me paso bastantes horas. Así que he decidido que iré intercalando una o dos entradas con temas más sencillos o sobre aspectos mentales o psicológicos por cada una de estrategia. La próxima semana toca una, por cierto 😛 Espero así poder hacer entre 2 y 4 entradas cada mes, en lugar de ser más irregular y acabar quemado pronto.

También me he planteado cambiar el formato del blog o, al menos, mezclar entradas escritas con vídeos, que llevan menos tiempo y quizás sean menos aburridos que leer dos páginas de contenido cada semana (bueeeeno, cada diez días). De esta forma incluso podría subir alguna sesión grabada para variar un poco los contenidos.

No lo he decidido aún, estoy pensándolo y consultando opiniones. ¡Así que si tenéis alguna sugerencia no dudéis en hacérmelo saber!

Por otra parte, tal y como comentaba en la entrada anterior, he empezado a moverme más y he ido un par de veces al gimnasio. En estos momentos las únicas partes del cuerpo que puedo mover sin dolor son los ojos y tres dedos del pie, pero al menos voy cumpliendo objetivos 😀

Y precisamente sobre ésto quería comentar algo: ¿Cómo y qué objetivos podemos plantearnos en póker?

Conozco a muchos jugadores que nunca se han planteado esta pregunta realmente. Yo mismo he pasado por diferentes fases en las que tenía muy claro lo que buscaba y qué hacer para cumplir mis metas, otras en las que tenía un objetivo claro pero ningún plan para alcanzarlo y otras en las que jugaba sin más, por el mero hecho de que era “mi trabajo”.

A través de esta experiencia he llegado a la firme convicción de que tener un objetivo a largo plazo y desarrollar una estrategia que nos lleve a hacerlo realidad es una herramienta muy útil que nos ayudará tanto en la motivación como a organizarnos para ser más eficientes. E incluso, para darnos cuenta de que nunca podremos conseguir nuestra meta si no seguimos un plan de actuación diferente al actual.

Es obvio que todos los jugadores de póker -excepto los recreacionales, claro- se dedican a ésto para ganar dinero. Pero en realidad no es lo mismo ganar algo para tener un extra sobre el sueldo del trabajo que jugar para vivir de ello, o que ganar lo suficiente para poder retirarte en unos años. Cada uno de estos objetivos requiere un compromiso y curso de acción diferente.

Por ejemplo, si nuestra meta es sumar bank y conocimientos para batir NL1000+ necesitamos una rutina muy diferente a la que seguiríamos para jugar cómodamente en NL100/200.

En mi caso particular, lo planteo de la siguiente forma:

– Para jugar NL1000+ es necesario x bankroll, y quiero alcanzarlo en un período de tiempo determinado.

– En los niveles que juego actualmente -y los intermedios hasta NL1000-, calculo cuántas manos y con qué winrate debería jugar al mes para cumplir el objetivo en el tiempo previsto.

– Comparo mi winrate actual y número de manos jugadas con la estimación previa, y a partir de ahí desarrollo un plan de trabajo. En algunos casos debería estudiar más horas si gano menos de lo que necesito, y en otros tendría que subir el número de manos al mes si estoy por debajo del mínimo (en ocasiones ambas cosas).

De esta forma, tengo un plan a largo plazo con checkpoints intermedios que sirven de motivación al ver que se van cumpliendo, y un esquema de trabajo diario acorde a mis necesidades.

Por contra, antes de plantearlo de esta forma jugaba y estudiaba según la ocasión y lo que pensaba en cada momento, sin conseguir mucho realmente ni saber si me llevaba a algún sitio.

Eso sí, os recomiendo que todas las estimaciones que hagáis sean realistas. Si nos proponemos ganar a 7bb/100 en NL400 jugando 90.000 manos al mes es más que probable que nos desmotivemos al no conseguirlo, consiguiendo precisamente el efecto contrario al que buscamos. Lo mismo a la hora de establecer una rutina de trabajo; si esperamos machacarnos 7 días a la semana durante 14 horas al día acabaremos muy quemados antes del primer mes.

Espero no haberme dejado nada, ya que he tenido que reescribir la entrada un par de veces porque no me gustaba cómo había explicado las cosas o quedaban muy confusas. De hecho ese es el motivo de haber tardado algo más de lo habitual en actualizar. ¡No me lo tengáis en cuenta!

Si os queda alguna duda o estáis interesados en este tema (o cualquier otro) siempre estoy abierto a sugerencias -las ideas para escribir son escasas :D-.

¡Un saludo!

 

 

Categorías:Reflexiones

El piloto automático

enero 4, 2015 2 comentarios

¡Hola de nuevo!

Con la excusa de las navidades me he tomado más tiempo de descanso de lo habitual. Entre pasar más tiempo con los peques, las reuniones familiares y demás, me han quedado pocos días en los que me encontrara bien dispuesto 😀

En cualquier caso, en las últimas 100k manos no me ha ido mal. Ev a 6bb/100 y creo que mejorando mi juego bastante, sobre todo en la disciplina de trabajo y enfoque mental. Todavía tengo mucho que mejorar en estos aspectos e incluso más en la parte técnica, pero creo que voy por el buen camino.

Me he dado cuenta de que me he vuelto demasiado sedentario, así que en los próximos días intentaré buscar actividades que me interesen para hacer fuera de casa. Ya sea gimnasio o algún deporte me da lo mismo, ¡lo importante es levantar el culo de la silla!

De hecho, uno de los temas en los que estoy trabajando más es en la concentración al jugar. Hace un tiempo me di cuenta revisando manos de que había demasiadas veces en que las habría jugado muy diferente, o que pensando un momento encontraba líneas mucho mejores a las que había seguido. También que mi nivel de juego era muy superior mientras analizaba cualquier spot al que luego se reflejaba en las mesas. O dicho de otra forma, que jugaba muy por debajo de mi juego óptimo (A-game).

Estuve unos días pensando en los motivos por los que esto pasaba, ya que aunque todos los jugadores pueden tomar mejores decisiones con tiempo ilimitado para pensar, la diferencia entre lo que sabía hacer y lo que acababa haciendo era demasiado grande para justificarla sólo con esto.

Llegué a dos conclusiones básicas, y creo que es algo que muchísimos jugadores también sufren, algunos de forma muy extrema. La primera, que jugaba demasiado tiempo sin concentrarme, en piloto automático. La segunda, que mi piloto automático era bastante mediocre.

Si habéis leído The Mental Game of Poker este agujero entre el A-game y el resto es muy sencillo de explicar.

Hay muchos conceptos que dominamos sin siquiera pensar en ellos. Resubir AA o abrir KQs en cualquier situación, por ejemplo. Son acciones que podemos realizar sin ser conscientes de ello porque las hemos aprendido de memoria y repetido infinidad de veces. Cuando jugamos de la forma más automática posible, nuestro juego se reduce a las decisiones de este tipo. Lo que en el libro se denomina “competencia inconsciente“.

Por otro lado, tenemos conocimientos más avanzados a los que podemos recurrir y aplicar si pensamos un poco. Por ejemplo, hacer overbets o seguir líneas extremas contra jugadores muy explotables. Sin embargo, no los hemos estudiado lo suficiente o repetido hasta la extenuación como para que pasen a formar parte de nuestra competencia inconsciente, por lo que están en un estado de “competencia consciente“. Es decir, somos capaces de hacerlo si estamos concentrados, pero bajo una situación de estrés o en piloto automático rara vez tendremos acceso a ellos.

Por lo tanto, una parte muy importante de nuestro trabajo como jugadores es maximizar el tiempo que jugamos concentrados, de forma que podamos usar todos nuestros conocimientos en cada mano. La otra, por supuesto, es mejorar nuestro B, C y D-game (es decir, los peores niveles de nuestro juego).

Un error que cometía frecuentemente era intentar mejorar mi mejor juego. Es decir, aprender nuevos conceptos, mejorar determinadas líneas en situaciones marginales, etc. ¡Pero si cuando jugaba era incapaz de aplicarlos, lo único que conseguía era malgastar doblemente mi tiempo!

Así que mi consejo es que si os encontráis en una situación similar os enfoquéis en mejorar la peor parte de vuestro juego e interiorizar esta información fuera de las mesas (las situaciones más frecuentes en las que la diferencia entre el A-game y el resto es más obvia, como foldear manos de mas, abrir rangos demasiado tights, renunciar a farolear botes postflop…) y, por supuesto, en jugar concentrados la mayor parte del tiempo posible. Jugar sesiones cortas, realizar calentamiento antes de empezar y al acabar de jugar -aspecto muy infravalorado pero tremendamente útil- o, en mi caso, hacer más actividades físicas de forma que no estemos siempre cansados cuando estamos trabajando y que además ayudan a mejorar el rendimiento y la concentración.

De ahora en adelante os daréis cuenta de que insisto mucho en los aspectos mentales del juego, tanto o más que en la parte teórica. Creo que es una de las partes más infravaloradas del juego, y que en entornos donde nuestro margen sobre los otros jugadores se reduce todavía podemos mantenernos por delante gracias a las ventajas de un juego mental sólido.

Así que espero que esta entrada os sea útil de verdad. Nos vemos de nuevo en unos días!
¡Un saludo!

Categorías:Reflexiones